Hacer testamento o no hacerlo. Esta es la cuestión
Vale la pena hacer testamento si queremos concretar, por ejemplo, para quién debe ser una finca en concreto, en vez de dividirla en partes iguales; si queremos que herede nuestra pareja de hecho; si no queremos que los herederos vendan el patrimonio heredado hasta que lleguen a una cierta edad; si queremos nombrar administradores de los bienes para hijos menores de edad; si queremos excluir a alguien de la herencia; si queremos establecer legados, etc. En todos estos casos, el asesoramiento de un abogado especialista en herencias puede ser clave para dejarlo todo bien resuelto.
Si no hacemos testamento, nuestra herencia se repartirá entre los hijos a partes iguales. Si no tenemos, será heredero el cónyuge. En defecto de hijos y cónyuge, heredan los padres; si no, los hermanos, los sobrinos y, finalmente, la Generalitat. Si coinciden mis hijos y cónyuge, este heredará solo el derecho de uso de los bienes de la herencia hasta su muerte, pero la propiedad será de los hijos.
El testamento debe hacerse ante notario, pero tiene un precio muy asequible. Si después de hacerlo cambian nuestras circunstancias personales o familiares, simplemente volvemos a la notaría a firmar uno nuevo.